La Gala del Centenario del Colegio San Viator de Huesca. El Teatro Olimpia acogió el 17 de octubre de 2026 una emotiva celebración que reunió a distintas generaciones de la familia viatoriana. Un recorrido por cien años de historia en el que se combinaron recuerdos, conversaciones, humor, música y magia para celebrar el pasado y, especialmente, mirar hacia el futuro.
Hay lugares que forman parte de nuestra vida durante unos años y otros que permanecen en nosotros para siempre. Un colegio pertenece, casi siempre, a esta segunda categoría.
El Colegio San Viator de Huesca celebró el pasado 17 de octubre uno de los acontecimientos más importantes de su historia: el acto inaugural de su Centenario. Una celebración que reunió en el Teatro Olimpia a profesores, alumnos, antiguos alumnos, familias, representantes institucionales y personas vinculadas a una institución que lleva cien años contribuyendo a la educación y al desarrollo de la sociedad oscense.
Desde Eventiona tuvimos la satisfacción de participar en la organización de esta celebración, con Sergio Bernués como maestro de ceremonias, en una jornada que quiso ir más allá del habitual acto conmemorativo. El propósito era recordar, agradecer, reconocer y compartir una historia colectiva que comenzó en 1926 y que continúa escribiéndose cada día.
Un siglo de historia, miles de historias personales
Más de 5.000 alumnos han pasado por las aulas de San Viator durante estos cien años. Detrás de esa cifra encontramos amistades, experiencias, aprendizajes, profesores que dejaron huella, compañeros de pupitre, excursiones, celebraciones y recuerdos que forman parte de la vida de varias generaciones de oscenses.
El reto de una celebración de estas características consiste precisamente en conseguir que una historia tan extensa pueda contarse de forma cercana, amena y emocionante. Para ello, la gala combinó diferentes formatos y lenguajes escénicos, alternando las intervenciones institucionales con conversaciones, testimonios, humor, música y magia. El resultado fue un recorrido por el pasado, el presente y el futuro del colegio, con las personas como verdaderas protagonistas.
Conversaciones para recuperar la memoria
La Gala se dividió en tres capítulos:
- Capítulo 1: Pasado. La semilla que generó un bosque
- Capítulo 2: Presente. Nuestro regalo, nuestro legado
- Capítulo 3: Futuro. La única forma de predecirlo es inventarlo
El periodista y antiguo alumno Javier Gállego condujo dos conversaciones que permitieron acercarse a la evolución del centro desde perspectivas complementarias.
En la primera participaron Salvador Arto y Rafael Gállego, antiguos directores del colegio, que compartieron sus experiencias y reflexiones sobre las transformaciones educativas y sociales vividas a lo largo de los años.
La segunda reunió a Juan Antonio Foncillas, Sescun Castán e Isabel Altemir, antiguos alumnos que aportaron sus recuerdos y su visión sobre lo que ha supuesto San Viator para diferentes generaciones.
Porque la historia de un colegio no se encuentra únicamente en sus archivos, sus fotografías o sus instalaciones. Permanece, sobre todo, en la memoria de quienes han formado parte de él.
Música, humor y magia para emocionar
En Eventiona creemos que un evento necesita ritmo, variedad y momentos capaces de conectar emocionalmente con sus asistentes.
La gala del Centenario incorporó diferentes recursos para conseguirlo. La familia Altemir puso la música a una celebración en la que las emociones y los recuerdos estuvieron muy presentes. El ilusionista Juan Capilla aportó la magia, demostrando que todavía conservamos esa capacidad de sorprendernos que tantas veces relacionamos con nuestra infancia. También hubo espacio para el humor y los monólogos de Sergio Bernués, antiguo alumno del centro, que ejerció como conductor del acto. La combinación de estos elementos permitió construir una celebración dinámica, alternando momentos de solemnidad, recuerdos compartidos, sonrisas y emoción.
San Viator y Huesca: cien años creciendo juntos
El Centenario también permitió reconocer la estrecha relación del colegio con la ciudad de Huesca. La celebración contó con la participación de representantes institucionales, entre ellos la consejera de Educación del Gobierno de Aragón, Carmen Susín; la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna; y el obispo de Huesca y Jaca, Pedro Aguado. Sus intervenciones pusieron de manifiesto la contribución de San Viator a la educación de miles de altoaragoneses y su vinculación con la vida social, cultural y deportiva de la ciudad.
Por su parte, Juan Calvete, actual director del colegio, compartió su visión sobre el presente de San Viator y los desafíos que afrontará en los próximos años. Porque cumplir cien años es un acontecimiento extraordinario, pero lo verdaderamente importante es conservar la ilusión y la capacidad de adaptación necesarias para seguir formando a las generaciones que están por venir.
Muchacho, cuida tus alas
El acto también invitó a reflexionar sobre el verdadero sentido de la educación. Educar es mucho más que transmitir conocimientos. Es acompañar, despertar inquietudes, ayudar a descubrir capacidades, desarrollar valores y proporcionar las herramientas necesarias para que cada persona encuentre su propio camino. Esta idea conecta con una hermosa reflexión de José Luis Martín Descalzo, inspirada en san Agustín: «Muchacho, cuida tus alas».
Las alas representan nuestros sueños, nuestro talento, nuestras posibilidades y esa capacidad de llegar mucho más lejos de lo que imaginamos. Pero también necesitamos raíces. Raíces que nos recuerden de dónde venimos, quiénes nos acompañaron y qué personas contribuyeron a convertirnos en lo que somos. Quizá esa sea una de las mejores maneras de resumir cien años de educación: ayudar a miles de personas a desarrollar sus alas sin perder nunca sus raíces. Y también de comprender el significado de una celebración que reunió a generaciones muy diferentes, unidas por los recuerdos, los valores y el sentimiento de pertenencia.
El valor de crear experiencias que permanecen
Organizar una gala conmemorativa supone asumir una responsabilidad especial. No basta con elaborar una escaleta, coordinar intervenciones o conseguir que todo funcione correctamente. Es necesario comprender qué se celebra, quiénes son sus protagonistas y qué queremos que recuerden los asistentes cuando regresen a sus casas.
Desde Eventiona entendemos que un buen evento no termina cuando se apagan las luces del escenario. Continúa en las conversaciones, las emociones y los recuerdos que genera. Por eso concebimos este tipo de celebraciones como experiencias capaces de conectar personas, recuperar historias y reforzar vínculos.
La Gala del Centenario de San Viator fue una oportunidad para reunir generaciones, reconocer a quienes han construido la historia del colegio y transmitir a los más jóvenes el valor de formar parte de una comunidad educativa centenaria. Felicitamos a toda la familia viatoriana por estos primeros cien años de historia.
Que los próximos cien años sigan llenos de sueños, aprendizaje y nuevas oportunidades para que quienes pasen por sus aulas encuentren siempre unas alas que cuidar, unas raíces a las que regresar y razones suficientes para vivir con el corazón en la mano.
