AL ENCUENTRO DE NICANOR SANDOVAL

Durante los meses de mayo y junio, diferentes empresas han vuelto a confiar en Eventiona para vivir una de sus experiencias formativas más singulares: El legado de Nicanor Sandoval.

Una actividad que combina la emoción de un escape room, la aventura de una historia llena de misterio y el valor pedagógico de una dinámica diseñada para mejorar la cohesión de los equipos. Porque, aunque aparentemente los participantes se enfrentan a enigmas, pistas ocultas y pruebas contra el reloj, en realidad están trabajando competencias esenciales para cualquier organización.

Comunicación, liderazgo, escucha activa, creatividad, toma de decisiones, gestión del tiempo y colaboración son algunos de los aprendizajes que aparecen de forma natural durante el desarrollo de la actividad.

Una aventura con propósito

El punto de partida es una historia sugerente: Nicanor Sandoval, último heredero conocido de un antiguo linaje, murió en extrañas circunstancias tras regresar de una expedición en Tierra Santa. A partir de ahí, los equipos deben resolver los misterios que rodean su legado y avanzar juntos hasta completar la misión.

Pero el verdadero reto no está solo en descifrar códigos o encontrar pistas. El auténtico desafío está en coordinarse, escucharse, repartir tareas, gestionar la presión y tomar decisiones compartidas.

Por eso, El legado de Nicanor Sandoval funciona tan bien como herramienta de team building: porque permite observar cómo se comporta un equipo cuando tiene un objetivo común, un tiempo limitado y una situación desconocida que resolver.

Aprender sin dejar de disfrutar

Uno de los grandes aciertos de El legado de Nicanor Sandoval es que los participantes aprenden mientras se divierten. No sienten que están en una formación convencional, pero al finalizar la actividad reconocen muchas situaciones que también se producen en su día a día profesional.

¿Nos escuchamos realmente?
¿Compartimos la información a tiempo?
¿Aprovechamos el talento de todos?
¿Sabemos organizarnos cuando hay presión?
¿Tomamos decisiones de forma eficaz?

Estas preguntas convierten el juego en una reflexión útil para la empresa.

El legado que queda en el equipo

El misterio de Nicanor Sandoval termina cuando se resuelve la última prueba. Pero el verdadero legado permanece después: en las conversaciones que surgen, en las complicidades generadas y en la conciencia de que un equipo funciona mejor cuando confía, comunica y colabora.

En Eventiona creemos que las mejores experiencias no son solo las que se recuerdan, sino aquellas que ayudan a crecer y las empresas participantes han comprobado que la formación también puede ser emocionante, participativa y memorable.

El legado de Nicanor Sandoval es una aventura, sí. Pero también es una forma diferente de mirar a los equipos, de descubrir fortalezas compartidas y de recordar que, en cualquier organización, el mayor tesoro casi siempre está en las personas.